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18.07.09 - ANTONIO CERDÁ CERDÁ
Sobre el CO2 (LA VERDAD - LA COLUMNA DE LA ACADEMIA)

Existe una gran variedad de opiniones entre los científicos acerca de si el cambio climático es provocado por la actividad humana, o al contrario, si es la naturaleza la que controla el clima. Algunos consideran que si el calentamiento global se debe a causas naturales, no hay mucho que podamos hacer. Del lado contrario, sin embargo, se nos dice que son muchas las cosas que todos podemos y debemos hacer para frenar el cambio climático, desde los máximos responsables políticos hasta los ciudadanos de a pie. En la reciente cumbre del G-8 en Italia, el cambio climático ha sido el tema en el que todos los líderes mundiales han coincidido que había que controlar, aunque sin propuestas viables a costes eficaces.

La agricultura es un sector multifuncional, que al mismo tiempo que produce alimentos y crea empleo, renta agraria y desarrollo rural, genera importantes beneficios ambientales. Los cultivos evitan la desertificación, son emisores de oxígeno a la atmósfera, ayudan a regular el clima y la hidrología, y su capacidad de capturar el CO2 atmosférico puede contribuir a paliar los efectos del cambio climático. Las plantas tienen la capacidad de absorber el CO2 y, con ayuda de la luz solar, convertirlo en azúcares y metabolizarlo en compuestos que requieren para su ciclo vital. De manera general, se puede decir que las plantas, a través de la fotosíntesis, convierten al CO2 en biomasa, extrayéndolo de la atmósfera y almacenándolo temporalmente.

La capacidad de captura de CO2 es especialmente destacada en los cultivos de regadío. Una hectárea de alcachofa tiene una absorción bruta de 10,28 t, una de albaricoque 54,57 t, mientras que una de pinar oscila entre 5 y 6 t. El regadío murciano aporta el 20% del total de frutas y hortalizas que exporta España. Debido a la benignidad del clima, tiene una escasa dependencia de factores energéticos, por lo que representa en la mayoría de los cultivos un balance neto de absorción de CO2 muy positivo, incluso teniendo en cuenta las emisiones generadas por la manipulación, procesado y transporte al centro de Europa. Por ejemplo, un kilo de albaricoque, de ciruela o de melocotón puesto en los mercados de Alemania, representa una absorción neta de CO2 de 1,60, 0,90 y 0,94 kg, respectivamente.

Si consideramos la superficie de los diferentes cultivos agrícolas de regadío de la Región de Murcia, en una primera aproximación, la absorción de CO2 se situaría en más de tres millones de toneladas al año. Sin embargo, habría que descontar las emisiones derivadas del laboreo, la utilización de abonos nitrogenados inorgánicos y la manipulación necesaria, con lo cual obtendríamos un balance de absorción neta en torno a dos millones de toneladas de CO2 al año. Por ello, es necesario considerar el papel clave que tiene la agricultura en general, y la de regadío en particular, para minimizar el cambio climático.